Corría el almanaque y alcanzaba el final de la década del 70. Estaba en el club Brisas del Plata, en Haedo con alrededor de 8 años de edad y creo que enamorado de María José, notable y realmente mayor que yo, calculo que unos diez años. Supongo que ahí se forjó una de mis actuales predilecciones donde esa cuenta dejó de tener sentido.Estaba sentada en la escalera que venía de los vestuarios y terminaba en la cancha de futbol junto a una amiga que no existía. Leían o escribían algo, no recuerdo bien, pero lo
que si recuerdo es que tenían un radio grabador con pilas, de esos gigantes con un pasa cassette en el centro y dos parlantes a los costados. Lo recuerdo bien porque me acerqué a ellas por detrás, bajando desde el vestuario con la intención de quedarme por ahí a mirarla, sólo a eso. Recuerdo también una extraña sensación nerviosa sin sentido, porque no iba a hablar con ella, no iba a decirle nada, no estaba esa posibilidad en mi cabeza y en mi corazón mucho menos. Yo era claramente inexistente para ella.Si así es como nos tratamos esto va mal, muy mal.
Soy un tonto en seguirte, como un perro andaluz
Pero mi amor se acabará alguno de estos días, alguna de estas noches.
No recuerdo exactamente qué dije, pero de alguna manera le pregunté quien era el que cantaba eso que estaban escuchando. Ella respondió con un simple: “Lo que estás escuchando es magia”, eso si lo recuerdo muy bien.
Los tiempos cambiaron y pasaron muchas cosas. Crecí con papá que hacía de mis oídos la felicidad plena. El hijo de papá creció también y quiso ser como él pero no pudo. En este caso sigo el consejo de vida de los mayores aunque algunos de ellos estén muertos en vida. Hay cosas que la genética no transmite y eso lo se desde que tengo uso de razón, entre otras cosas porque lo viví en carne propia, porque no soy mi papá, de ninguna manera.
Mojaré mis alas como el árbol o el ángel
o quizás muera de pena.
Quizá te encuentres alguna María José que te haga descubrir la magia, quizá dentro de unos años logres comprender las palabras de tus padres y de tus abuelos, quizá veas a las generaciones tuyas crecer en todo sentido para no sólo ser los hijos de. Ya vos lo estás mostrando, y cada día te queda mejor.
y de pronto todo parece estar bien.



















