marzo 25, 2008

Arranque



Si, empieza el año. No se asusten, es sólo mi visión de las cosas. Pasaron las vacaciones y la proximidad de semana santa hizo que se estirara un poco el letargo. Pero bue.. ya está. Hay que arrancar y empezar con la rutina, entrarle al trabajo de lleno y retomar ciertas cosas que me ocuparon hasta ahora, entre ellas el blog.

Empiezo pagando deudas que no son muchas pero me gustaría saldar. Van en orden cronológico así que arranco:
No suelo contestar ni seguir las cadenas de mail porque en general creo que son una pelotudez. Incluso desafiando las amenazas que ellas aseguran concretar si se interrumpen, decidí en su momento mandarlas a cagar e ignorarlas. Las pruebas de la falsedad de estas amenazas es que acá estoy en perfecto estado (al menos creo), Hotmail no cerró ni pasó a ser arancelado, no me clavé ninguna aguja pre infectada con HIV al sentarme en el cine, nadie me encuestó por la calle y se apoderó de mi alma, no me levante ninguna mina en un boliche que después me agarró dormido y me afanó los riñones, mi compu no tiene ningún virus por no haber pasado el PPS de la virgen de no se que carajo, la nenita que se está muriendo en el hospital de niños no existe (Esto lo chequeé varias veces porque mi mamá trabaja en dicho hospital, de paso si de casualidad pasa por acá el hijo de remil puta que inició esa cadena le deseo una larga y dolorosa agonía de lo que sea), no me dieron SMS gratis al marcar *#324165543135435435463)=?%$$$$ desde mi celular, etc. Pero bue... hagan lo que se les cante al respecto.

Con respecto a lo que sigue, diferencio claramente estas cosas de las cadenas de mail, son cadenas de blogg o algo así, pero viniendo de quienes vienen, se que lo hacen de forma sincera y con onda, así que las voy a responder y trataré de cumplir con todo lo que piden. Mirá si me cae una maldición o algo por el estilo!!!!??? Otra más no se si aguante. Ahi voy:


El grupo de los ocho


Una queridísima amiga me invitó a que enumere ocho cosas que tengo pendientes de realizar antes de crepar. Estuve meditándolo durante mis vacaciones e hice la lista. Pensé en cosas más desde el deseo que desde lo imposible, por lo que este listado es de ocho cosas que VOY a hacer antes de salir con los pies para adelante. Son cosas que dependen en general de situaciones o medios que hoy no tengo pero las ganas si y en cuanto me cierre todo me mando. Después no digan que no les avisé.

Las reglas son las siguientes:

  • Confeccionar la fuckin´ lista (ok)
  • Hacer un post al respecto (ok)
  • Invitar a 8 personas más ( mmm.... no se.. decidanlo ustedes)
  • Dejarle un comment tanto a quien nos invitó como a quienes invitamos (viene de la anterior)

La lista:


  1. Pesca y fotografía: Salir de mi casa con mi equipo de pesca y mi equipo de fotografía y pasar el tiempo que sea necesario pescando y fotografiando todos los lugares en los que esté mientras recorro mi país.

  2. Guitarra: Terminar de estudiar y aprender a tocar la guitarra. Estudié 4 años en el conservatorio y abandoné algo que me encantaba en un momento complejo de mi vida que ya pasó, pero que aparentemente no fue suficiente como para que retome.

  3. Playroom: Cuando tenga mucha guita, en mi casa va a haber una habitación dedicada a la joda. La misma va a contar con una biblioteca enorme, sillones reclinables, una pantalla tipo microcine con las correspondientes butacas, un sistema de sonido envidiable, mesa de ping pong, pool, billar, metegol, sapo, tejo, 4 o cinco flippers, una colección de juegos de mesa y naipes y demás cosas que ya se me vana ocurrir. Por supuesto también habrá un bar ahi.

  4. Ver a Pink Floyd en vivo (No a Roger Waters)

  5. Tirarme en paracaidas

  6. Vivir en la playa. (Si, el play room va a estar en esa casa con vista al mar)

  7. Aprender idiomas: Inglés, Francés, Portugués, Ruso y Japonés, estaría bien.

  8. Manejar un Formula 1

Bueno, ya cumplí con el primero, espero que queden satisfechos. Cualquier donacíón que quieran hacer para colaborar con la causa: mayfly@argentina.com y lo charlamos.

Arte y Pico.

Valentina me condecoró con un premio que no creo merecer, no por falsa modestia sino por realista. Agradesco de todas formas esta distinción:

Con la cual tengo que hacer algo y no se bien que porque no la puedo poner en una repisa o algo por el estilo. De todas formas y al igual que en el caso anterior, tengo que seguir las siguientes reglas:

  1. Elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

  2. Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

  3. Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.

  4. Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

  5. Exhibir estas reglas.

Bueno... sin ser pinguinescamente adulador ni demagogo, todos mis links a otros blogs están ahi por algo, y ese algo es básicamente que los considero interesantísimos de una forma u otra por lo que quedo bien con poca plata y les otorgo el premio a todos ellos. Si no les gusta jódanse por ser tan creativos y hacer de mis dias de webeo un placer de verdad. Por mencionar algunos:

Escrito en la ventanilla: Porque sabés bien por qué te elegí, por ser la primera y quizá única en muchas cosas.

Big sister: Porque te quiero aunque no actualices nunca pero actualices mi vida todo los días.

Chirusa: Porque sos tan transparente que quien sabe, te ve en todo tu esplendor

Gabu: Porque repetirte lo que te dije alguna vez por MSN cerca de tu compleaños sería redundante al minuto, ya que nunca dejaré de pensarlo. (TOMÁ!!!) Y tengo tu regalo!!!! Leru leru!!!

Valentina: Por supuesto, porque si de arte y sensibilidad se trata no creo que encuentren un lugar mejor.

Mi Reina: Porque me atrapaste en tu poesía y te estoy esperando, todos los dias.

Y a todos, de verdad, de corazón. Va este premio para ustedes.

He dicho.

marzo 05, 2008

Entre la neurosis y la sobredosis


- ….
- Y pero por que?
- Lo que pasa es que mi vida giró siempre a las cosas que me fueron pasando. No es que viví sumergida en la tragedia, pero a veces siento que no termino con una y ya me cae la siguiente.
- Me querés contar?
- Claro. Mira… mi abuelo falleció en un accidente cuando yo tenía diecisiete. A esa edad todo lo que te pasa te afecta porque entendés pero no sos realmente conciente en que grado te va a joder o no a futuro. El tema es que se incendió la casa con él dentro. Mi abuela se salvó de milagro pero no quedó muy bien de los pulmones. Yo voy con mi mamá después, ya se habían ido los bomberos, y encuentro una foto mía que mi abuelo tenía en un estante, en la que yo era abanderada en la escuela. Agarro la foto y la miro y mi cara estaba como desfigurada. Desde ese momento y por más o menos un mes, estuve sin hablar. No podía… incluso hasta como que hacía fuerza y no salía sonido.
- Y si… me imagino. Y como volvió tu voz?
- No se… un día me desperté y hablaba normalmente. Bueno… sigo. La cuestión es que desde ese tiempo que empecé a desarrollar ciertas actitudes. Yo no era así como soy ahora. Vos no tenés idea de donde te estás metiendo.
- Todavía no me metí en ningún lado. Sólo estamos acá tomando un cerveza y mirando el mar.
- Jajajaja!!! Si, pero la verdad que no entiendo cómo carajo me invitaste a salir.
- Hace como cinco años que nos conocemos, en realidad cinco meses en cinco años. Por que no lo entendés?
- No se… hace rato que nadie lo hacía. Bue… sigo. Desde ese entonces y con el tiempo, me auto catalogué como loca. Jajajaja! Tengo algunas cosas que no son normales.
- Por ejemplo?
- Los fósforos que uso los apago con agua y los guardo hasta el otro día en un tachito que tengo especialmente para eso, cada vez que salgo de casa corto el gas y la luz, lo hago yo. No dejo que nadie lo haga por mí. Sufrí varios ataques de pánico y mi psiquiatra, después de diagnosticarme “neurosis obsesivo compulsiva” me empezó a medicar.
- Pero no te suena un poco lógico todo esto, después de lo de tu abuelo?
- A vos como te suena?
- Un poco extremista, exagerado.
- Bueno…, en eso, en parte, consiste una neurosis.
En el invierno me dio un medicamento que me hizo engordar nueve quilos en un mes. Lo dejé de tomar porque no era sólo lo estético, me sentía como el culo.
- Que era? Ribo?
- Naaahhhh… el Ribo para mi son caramelitos. La primera vez que di clases en la facultad me tomé uno entero.
- De cuánto?
- 0,5.
- La verdad que nunca tomé nada. No se si es mucho.
- Si, es bastante. Pero si no me lo tomaba no hubiera podido ni salir de casa. Se me había trabado el hombro derecho y no lo podía ni mover.
- Y cómo diste clase?
- Calculo que bien. No hubo quejas. Estás por salir corriendo?
- Por?
- Por todo lo que te estoy contando.
- No, mientras no te agarren ganas de partir la botella de cerveza y clavármela en el cuello todo bien.
- Jajajaja, no… soy inofensiva.
- Según quién?
- Jajajaja!!!!
- Bueno y?
- Decime vos.
- Que querés que te diga? Soy de la idea que la vida de todos es un quilombo, la de algunos un poco más que la de otros. No me hago el canchero. Muchas veces no se bien que hacer con las cosas que me pasan. Pero salgo, a veces antes, a veces después pero salgo. No me parece que esté bien tomar medicamentos que repriman sensaciones porque son cosas que es necesario que las sientas, aunque sean un garrón. Tarde o temprano lo que reprimas va a querer salir y es bueno desahogarse. No se, no soy psiquiatra. Supongo que debe haber casos en que es bueno tener las reacciones y sensaciones “bajo control”, pero dentro de lo tolerable por uno y por el resto, hay que dejar que las cosas se den naturalmente. El apoyo que se necesita hay que buscarlo y saber en donde o con quien es lo más difícil. Aprender a pedir fue una de las cosas que más me costó, por el tema que me decías de “yo puedo” terminas en general haciéndote mierda. Asumir el “no puedo ni en pedo, por favor ayúdenme” es bastante duro y difícil, pero es mejor. Al menos como experiencia propia. No se… no somos todos iguales.
- Y ahora que pensás de mí? En este preciso instante.
- Que me encanta cómo te tomás las cosas que te pasan. A pesar de todo lo que me contaste, lo hiciste en todo momento cagandote de la risa. Te reís de vos misma y eso para mi está buenísimo, incluso en los peores o menos graciosos momentos de tu relato.
- Entonces estás mucho peor que yo. Jajajaja
- Si… seguramente.

febrero 20, 2008

Me Jui

Y ahora si, me fui de verdad hasta principios de marzo, así que les dejo el blogg para que hagan lo que se les cante. Pueden utilizar los comments para dejar recetas de cocina; revelaciones de enigmas universales; la fórmula de la felicidad, si es que la tienen; chistes de la serie "primer acto, segundo acto, etc.", o de la serie "En que se parece tal cosa a tal otra", de los verdes también, por supuesto; o para lo que realmente se les de la gana. No hay prohibiciones ni restricciones de ningun tipo. Sientansé en total libertad. No hace falta que me rieguen las plantas porque son de plástico, pero apreciaré la intención. Nos veremos a la vuelta por el mismo baticanal.



Ahi se ven.

febrero 11, 2008

Instrucciones para hamacarse

Ingredientes:
  • Plazas con hamacas: 1
  • Personas: 2. Un niño y un adulto.
  • Tiempo: Bastante.
  • Paciencia: Cantidad necesaria.

Preparación:

En primer lugar, deben quitarse de la zona de trabajo, las piedras, ramas, preservativos usados y restos de botellas rotas, tan comunes en las plazas, sobre todo en las pertenecientes al partido de la costa, aquí, en Argentina. Una vez hecho esto, el adulto, gracias a su basta experiencia en el tema, aconsejará al niño la posición adecuada para realizar una hamaca estandar. Las variedades "de parado" o "prendido como garrapata" serán explicadas en oportunidades futuras.

Se debe tratar de dar un impulso inicial lo suficientemente potente como para que el conjunto hamaca-niño, adquiera la suficiente velocidad para generar un movimiento pendular que dure varios ciclos. Esto tiene por objeto, que el niño pueda acomodar sus nalgas sobre la tabla de la hamaca tan centrado sea posible. Para esto, la hamaca debe ser colocada en la espalda, formando una línea recta imaginaria, junto con los omóplatos y la nuca (A). Luego se debe trasladar el conjunto hacia atrás, tratando de formar un ángulo de la mayor amplitud posible (α) entre las cadenas de la hamaca y la imaginaria perpendicular (B) al piso (P), que corta el eje del juego en cuestión, según muestra la siguiente imagen.
Una vez adquirida la posición de inicio, el niño debe dar un pequeño salto, con lo que provocará el avance del conjunto. Este es el momento más complicado porque tendrá que realizar varias cosas en un sólo movimiento, a saber: saltar, mantener el equilibrio, mirar para el frente y sentarse sobre la tabla. El movimiento será satisfactorio, si el niño logró hacer todo esto, antes de que el conjunto haya llegado al punto de inflexión superior delantero en la trayectoria pendular.

Cuando se haya logrado el paso anterior, habrá que flexionar las piernas acompañando la vuelta del conjunto como lo muestra la siguiente imagen.

El tercer movimiento, el más simple e instintivo de todos. Consiste en impulsarse en el aire hacia adelante, para lo que deben extenderse ambas piernas de modo que al pasar por el lugar de menor distancia entre la tabla y el piso, estos estén en posición paralela.

El vaivén de las piernas, junto con colocación del torso de forma opuesta a las mismas, generarán un movimiento casi continuo y en un momento muy fácil de mantener. El pleno objetivo del juego se alcanza cuando el conjunto llega a gran velocidad al punto de inflexión superior delantero de la trayectoria pendular, en el que por la inercia que se adquiere, los órganos del abdomen pierden su punto de apoyo sobre el diafragma, generando cantidades excesivas de adrenalina y la sensación de vértigo.

La comprobación empírica del trabajo cumplido, es una mezcla de cansancio y satisfacción en la cara del niño, y orgullo, alegría y menos dolor de espalda desde ese momento en adelante en el adulto.


Modestísimo homenaje a Cortazar en el aniversario de su muerte

febrero 04, 2008

enero 22, 2008

La previa

Con planes acelerados me fui a Retiro, la terminal de ómnibus, a confirmar que no había pasaje para el día. Las opciones, pocas. El sábado a las ocho de la mañana me pareció razonable aunque temprano.

Galletitas, bebida, un libro de cuentos infantiles, otro para mi, documentos, plata, la máquina de fotos, los carnets de la obra social, las llaves y por último la ropa. El viaje fue ameno y rápido, hasta pude dormir un poco.


Al llegar, ví que el lugar no había cambiado desde al año anterior, ni desde hacía bastantes años.

En la playa, millones de personas se agolpaban por metro cuadrado. En el grupo cercano los de siempre. Las charlas y las lecturas de los diarios casi obligada, para mantener un contacto con la locura. Un síndrome de abstinencia ante es descanso tan buscado durante el año.


Ella jugaba en la arena, se revolcaba, se ensuciaba, se mojaba y tomaba frío sin importarle. Disfrutaba a pleno sin saber que yo también lo hacía mirándola.


Una vuelta en busca de la merienda y una almacenera que intentó herirme de muerte con unos siete pesos por una chocolatada chica y un alfajor. Después del desmayo pregunté si era una cámara oculta, lo que generó una explicación con una simple cuenta: Una chocolatada $4,5 + un alfajor: $2,5. Total: $7. Muchas gracias. Sin derecho a réplica que, por otra parte, no tenía mucho sentido.


Ni las transacciones comerciales, ni las nubes insistidoras, ni los millones de personas, ni las canchas de tejo, paleta, fútbol y rugby en los mismos diez metros cuadrados, ni los vendedores ambulantes, ni el monumento al sexo sin cerebro que estaba sentado junto a nosotros dispuesto a retomar una conversación interrumpida el año anterior. Nada de eso pudo hacer que saboree por adelantado esta especie de muestra, de probar si la salsa está bien, de adelanto, de lo que va a ocurrir en unos días. La desconexión total.


El culo apoyado en una lona, los pies enterrados en la arena hasta los tobillos, el zumbido del viento, el ruidito del agua cayendo entre la yerba del mate, levantar la vista y perderse en esto:



enero 06, 2008

El paquete

Hacer la entrega, eso era lo pendiente. Complicado de tiempo por el trabajo, la información poco precisa y la psiconeurosis pre fiestas, todo se hacía más complejo. No tenía la certeza de la fecha de partida de mi contacto. Imaginaba que se quedaría hasta el lunes. Nunca lo había visto.


El jueves cargué todo en la mochila antes de salir para el trabajo. Tenía impresa la dirección, un nombre, Nelson, y una serie de instrucciones que harían que todo cierre y el paquete llegue a destino.


Había música nueva de un calvo viejo en el aniversario de la muerte del primer calvo, el elegido y padre de todos ellos, el inmortal.


El viejo sabía que nunca iba a poder ser como su maestro, en parte porque no podía compararse con alguien que ya no estaba, y para peor, que estaba en la mente y los corazones de todos nosotros, con los primeros reggaes, los primeros pogos, las primeras borracheras. Nos había enseñado a tomar ginebra y alcohol barato, a elegir vivir nuestra propia vida antes que la de los otros, esa de los reyes falsos en monumentales escuelas que bien podrían ser castillos, reinas ricas y príncipes obligados a ser cuños de monedas. Nos había mostrado la de la TV caliente y la heroína.


El viejo tomó el camino que su maestro decidió no tomar nunca, justamente porque era el camino de otros. Jugó a ser líder de masas que no lo entendían pero que lo seguían como manada violenta y desordenada, pero fiel. Creó su propia mitología encargándose de quedar fuera de ella porque de ella vivía, creyéndose menos que su reputación y al mismo tiempo siendo el propagador de la misma. Se escondió de los grandes monstruos para luego negociar con ellos desde otra altura y en otras condiciones. Se auto proclamó Rey, héroe del whiskey, lobo y cordero. Se puso en un lugar que quizá le quedaba chico, quizá grande, pero que no era el de él y se fue un día a esconderse otra vez.


Para llegar, hay que hacer lo que él dice e ir llevado por su séquito a oscuras y con destino incierto. Se lo ve sólo cuando se deja ver y cuando quiere o lo necesita. Siempre con lentes, siempre calvo, como su maestro que se ponía a charlar con vos sentado en la vereda de un Abasto en ruinas, lejos del shopping. Creo que nunca lo entendió o nunca lo terminamos de entender nosotros.


Estaba también la yerba, claro.


Eran las cinco de la tarde de un diciembre que todavía no dejaba afianzar el calor. Incluso la lluvia se hizo presente en un momento. Terminé con el trabajo y fui a entregar el paquete. Llegué a la dirección, Av. Corrientes 1212, Hotel Bahía.


Tal como me habían indicado y descripto, bien podría estar morando en sus habitaciones el maestro o su alma. Lo que si era seguro, su recuerdo estaba ahí, imborrable y perpetuo.


Desvencijado, oscuro, humilde, raro, céntrico, barato, quizá feo pero justo. Era el balance perfecto entre la necesidad y lo que hacía falta para satisfacerla.


La recepción en el primer piso estaba cerrada y vacía, como parecía vacío el hotel. No había nadie y sólo el ruido del tráfico interrumpía por momentos el silencio sepulcral que me obligaba a decidir que hacer con el paquete.


No tenía muchas opciones. Una era no entregarlo. La otra dejarlo abandonado en un buzón de boca ancha que parecía en desuso y una cargada. A la altura de los ojos en una puerta, al costado del ascensor que era médula del edificio, parecía la entrada al cuarto de objetos que no iban a ser vistos nunca más.


Revisé el mail nuevamente y vi que tenía apuntado el teléfono del lugar. Opté por la segunda alternativa, pensando en llamar más tarde para corroborar que lo que había dejado, por lo menos estaría en los planes de un tercero para que concrete la entrega. Odio depender de terceros.


Una vieja llega desde arriba en el ascensor y me esquiva como si yo fuera un periodista que interroga incisivo y ella una estrella de rock. Decido esperar un rato más y entra un tipo desde la calle al que consulto sobre la recepción del hotel y los horarios. El tipo se extraña de la ausencia y termina diciendo que no tenía ni idea.


Miré la boca del buzón y me despedí del paquete de a poco. Al meterlo busqué casi inútilmente un fondo, un apoyo, hasta que lo sentí en la base y lo solté. Ya está pensé, primera etapa concluida, y casi inmediatamente se sintió el estruendo contra el piso. Me asusté un poco y me lamenté de no haber hecho más robusto el envoltorio. Menos mal que no son estatuillas de porcelana.


Unas horas después intenté llamar pero luego de un par de intentos, me di cuenta que el número que tenía no era correcto. Busqué en la guía y no figuraba ningún hotel con ese nombre. Murphy estaba conmigo. Cuando algo puede salir mal, saldrá mal.


Conseguí la guía telefónica en un CD, con lo que pude ubicar el teléfono del Bahía, llegando por medio de la dirección.


Una voz extraña, como desentendida y desinteresada, me dice que está bien, que se va a fijar y me corta, dejándome con la sensación de no retorno, de haber quitado la traba de la granada y ver que no hay donde arrojarla.